lunes, 10 de octubre de 2011

Un poema del Che

Ernesto "Che" Guevara


Un poema del Che...



“Despedida a Tomas”



A ti, encallado amigo,

hacia las aguas quietas

del arrecife blanco

donde te amarra tu sueño de náufrago,

va mi canción de despedida.



Hoy he despertado

con afán de alas en las jarcias,

y tiendo velas inalámbricas

navegando hacia el puerto de la hora

marcado por la brújula indolente.



Hoy estiro mi lenguaje hacia el viento

para estrechar tus palabras

y llevarme algo de tu lamento tierno

a compartir asombros

que ya estoy viendo.



Se fue ya la primavera

que fertiliza tu almohada;

no es mi partida

sino por tu nave que ya no navega.



Te comprendo golondrina truncada.



Quisiera llevarte a la fuente Castalia

darte el elíxir de iguales poderes;

y aunque soy un médico asomado a las cosas

que no las transforma y apenas comprende.



Tengo no obstante una fórmula mágica

-creo que la aprendí en una mina de Bolivia,

tal vez chilena, peruana o mexicana,

en el destrocado imperio del Sonora,

en un puerto negro del Brasil africano,

tal vez en cada punto una palabra-.



La formula es sencilla:

No te ocupes del cerco, ataca el arrecife,

une tus manos jóvenes a la piedra anciana

y dale en tu pulso a los rojos corales palpitantes

en diminutas ondas cotidianas.



Un día, aunque mi recuerdo sea una vela

más allá del horizonte

y tu recuerdo sea una nave

encallada en mi memoria,

se asomará a la aurora a gritar con asombro

viendo a los rojos hermanos del horizonte

marchando alegres hacia el porvenir.



Ellos los males quietos terribles y blancos

como la noche sorprendida al revés.



Y entonces, poeta blancuzco de cuatro paredes,

serás el cantor del universo;

entonces, poeta trágico, delicado, enfermo,

serás un robusto poeta del pueblo.



Ernesto Che Guevara


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